La masculinidad también puede ser bisexual… y eso asusta

Muchos dicen apoyar la diversidad… hasta que la bisexualidad viene en cuerpo masculino.

A una mujer bisexual la cultura suele mirarla con curiosidad, deseo o incluso admiración. A un hombre bisexual, en cambio, todavía se le mira con sospecha, incomodidad o directamente con desconfianza. Y lo más interesante —o incómodo— es que este juicio no solo viene del mundo heterosexual. También lo he visto dentro de la propia comunidad LGBTQ+.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Por qué la bisexualidad masculina sigue incomodando tanto?

Porque un hombre bisexual desafía más de una narrativa al mismo tiempo

No solo desafía la idea tradicional de orientación sexual. También toca algo mucho más profundo: la masculinidad.

Durante generaciones nos vendieron una imagen bastante rígida de lo que “debe ser” un hombre:

  • fuerte

  • dominante

  • emocionalmente contenido

  • sexualmente directo

  • y, sobre todo… claramente heterosexual o claramente gay

Pero un hombre bisexual rompe esa caja.

Dice, con su sola existencia:

“La masculinidad no tiene por qué ser tan limitada.”

Y eso, aunque muchos no lo admitan, todavía incomoda.

La bisexualidad femenina fue sexualizada… no necesariamente aceptada

Parte del problema es cultural.

Durante décadas, industrias como Playboy, la publicidad, videoclips y el entretenimiento popular hicieron de la bisexualidad femenina algo “vendible”.

Dos mujeres besándose se convirtió en fantasía. En marketing. En “algo sexy”.

Pero ojo…

Eso no siempre fue aceptación. Muchas veces fue consumo.

Mientras tanto, la bisexualidad masculina nunca recibió ese mismo “permiso cultural”. No se volvió fantasía mainstream. Se volvió pregunta, duda, sospecha.

“No eres bi… eres gay y todavía no lo aceptas”

Si eres hombre bisexual, probablemente has escuchado algo parecido.

Y aquí viene una de las formas más comunes de invisibilización: la Bisexual erasure.

Es cuando la gente insiste en reducir tu identidad a algo más simple para que ellos puedan entenderla.

  • Si estás con una mujer, “entonces eres heterosexual.”

  • Si estás con un hombre, “entonces ya saliste del clóset.”

  • Si te gustan ambos… “estás confundido.”

No. No están confundidos.

Muchas veces, quien está confundido… es quien necesita que todo encaje en categorías cómodas.

Incluso dentro de la comunidad gay existe juicio

Y aquí es donde la conversación se pone incómoda.

Sí, también he visto hombres bisexuales ser tratados como “gays que no terminan de aceptarse” dentro de espacios LGBTQ+.

A veces por experiencias pasadas.

A veces por miedo.

A veces por historias de hombres que salían con hombres en secreto y luego terminaban construyendo una vida heterosexual por presión social.

Es entendible que existan heridas.

Lo que no es justo… es convertir una herida en prejuicio.

Y muchas mujeres también cargan sus propios sesgos

He escuchado cosas como:

  • “No me sentiría segura con un hombre bisexual.”

  • “Seguro termina prefiriendo hombres.”

  • “Debe ser más promiscuo.”

  • “No se siente tan masculino.”

Traducción: seguimos asociando masculinidad con limitación.

Como si un hombre necesitara restringirse para ser deseable.

Como si la autenticidad le quitara atractivo.

Personalmente… me pasa exactamente al revés.

Un hombre que conoce su deseo, lo nombra sin culpa, y no necesita esconder partes de sí mismo… suele transmitir mucha más seguridad que uno que todavía vive negociando con su propia sombra.

La verdadera pregunta no es si él es bisexual…

La verdadera pregunta es:

¿Qué parte de tus propias creencias se activa cuando un hombre deja de encajar en la caja que te enseñaron?

Porque muchas veces el problema nunca fue su bisexualidad.

El problema… es lo estrecha que todavía sigue siendo nuestra definición de masculinidad.

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¿90/10? Sigues siendo bisexual. La matemática no define tu deseo

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