No necesitamos compartir el mismo camino para que lo nuestro importe

Algunas personas no necesitan estar presentes todos los días para ser importantes en mi vida. Hay vínculos que se construyen con menos encuentros, pero con una conexión que se siente profundamente cada vez que nos vemos. En el poliamor, a veces llamamos a estos vínculos relaciones cometa: personas que pasan por nuestra vida con cierta distancia o de manera intermitente, pero cuya presencia sigue teniendo un significado especial.

Tengo un hombre a quien quizá veo de vez en cuando. Cuando estamos juntos, sin embargo, el tiempo se vuelve nuestro: conversamos, nos disfrutamos y por un rato el mundo desaparece alrededor. Después, cada quien sigue con su vida. No porque lo que compartimos valga poco, sino porque nuestros caminos y nuestras metas no tienen que ser iguales para que podamos amarnos y respetarnos.

Eso no significa que la frecuencia nunca importe. Para mí, la clave está en que la forma del vínculo sea honesta y suficiente para quienes lo vivimos. Si alguien necesita más tiempo o presencia, merece poder decirlo; si otra persona no puede ofrecerlo, también debe hablar con claridad.

No todas las relaciones tienen que crecer hacia el mismo futuro ni ocupar el mismo espacio en la vida. A veces, el cariño está en encontrarnos de verdad cuando podemos, cuidarnos y permitir que cada quien continúe su rumbo.

Siguiente
Siguiente

Cuando los celos del pasado sabotean tus nuevas relaciones