No porque tú elijas, significa que siempre serás elegido

Una de las cosas más interesantes que he aprendido dentro del estilo de vida es que la selección funciona en ambos sentidos.

Quienes me conocen saben que soy bastante exigente con los lugares a los que decido asistir. Si voy a un evento del estilo de vida, no busco únicamente sexo. Busco una experiencia completa: un lugar bonito, bien cuidado, con buena organización, personas respetuosas y un ambiente donde realmente me sienta cómoda. De hecho, he rechazado invitaciones a vacaciones y eventos swinger porque el lugar simplemente no era el tipo de experiencia que quería vivir.

Algunas personas podrán pensar que soy superficial por eso. Yo lo veo diferente. El entorno influye en cómo vivo mis experiencias y en el tipo de personas con las que probablemente compartiré ese espacio. Para mí, el ambiente también forma parte de la intimidad.

Hace poco una pareja y yo fuimos rechazados para asistir a uno de esos eventos curados.

¿Mi reacción? Ninguna.

Simplemente entendí que, por alguna razón, no éramos el perfil que buscaban esa noche.

No me sentí menos atractiva.
No pensé que hubiera algo malo con nosotros.
Tampoco asumí que el rechazo fuera personal.

Porque una selección no es un juicio sobre tu valor.

Es simplemente una decisión basada en los objetivos de quien organiza la experiencia.

Y, pensándolo bien, sería incoherente molestarme.

Si yo ejerzo mi derecho a seleccionar cuidadosamente los lugares donde quiero estar, ¿por qué un organizador no tendría el mismo derecho de seleccionar cuidadosamente a sus asistentes?

La selección funciona en ambos sentidos.

Lo curioso es que muchas personas están acostumbradas a evaluar constantemente a los demás: “Me gusta”, “No me gusta”, “No cumple mis estándares”. Pero cuando son ellas quienes reciben un “no”, les cuesta aceptar que el proceso también funciona al revés.

Elegir implica aceptar que, a veces, también serás elegido… y otras veces no.

Y eso no disminuye tu valor.

Solo significa que no eras la pieza adecuada para ese rompecabezas en ese momento.

Creo que esa es una de las mayores diferencias entre buscar validación y tener criterios propios. Cuando tu autoestima depende de ser aceptado en todas partes, cada rechazo se siente como un fracaso. Cuando tienes claros tus propios estándares, entiendes que la compatibilidad siempre será más importante que la aprobación universal.

Porque al final, no se trata de gustarle a todo el mundo.

Se trata de encontrar los espacios y las personas donde el interés sea mutuo. Y cuando eso ocurre, nadie necesita convencer al otro de que merece estar allí.

Anterior
Anterior

El estilo de vida swinger no se aprende entrando a una fiesta

Siguiente
Siguiente

Matrimonio Lavanda y poliamor asexual. Cuando el amor no gira alrededor del sexo