Todos hablan del unicornio… ¿pero quién es el dragón en la NME?
Si has explorado la no monogamia ética (NME), probablemente hayas escuchado hablar del famoso unicornio: una mujer bisexual abierta a compartir encuentros o vínculos con una pareja. Pero en este universo de criaturas mitológicas también aparece otro personaje del que se habla menos: el dragón.
En algunas comunidades, se llama así a un hombre bisexual, generalmente soltero, interesado en compartir una experiencia sexual o construir vínculos con una pareja. No es una etiqueta universal, pero suele utilizarse como el equivalente masculino del unicornio.
Y no, el nombre no tiene que ver con su tamaño, su desempeño sexual ni su capacidad de escupir fuego. Conviene aclararlo antes de que alguien empiece a exigir habilidades sobrenaturales.
¿Cómo se vería en la práctica?
Imaginemos a Laura y Andrés, una pareja que conoce a Daniel, un hombre bisexual. Los tres sienten atracción y deciden explorar un encuentro juntos. En ciertos espacios, a Daniel podrían llamarlo dragón.
Si después aparecen sentimientos y quieren construir una relación, tendrán que hablar de lo que desea cada uno. Un encuentro sexual entre tres no los convierte automáticamente en una relación poliamorosa. Y Daniel tampoco tiene que enamorarse de ambos porque así comenzó la historia.
¿Por qué escuchamos más sobre unicornios?
Esa diferencia abre una conversación interesante: ¿qué lugar le damos a la bisexualidad masculina en nuestras fantasías y relaciones?
Hay espacios donde resulta atractivo imaginar a una mujer con otra mujer, pero donde un hombre que expresa deseo por otro hombre todavía provoca incomodidad. Vale la pena preguntarnos cuánto de nuestra supuesta apertura incluye realmente a los hombres bisexuales.
Eso no significa que nadie deba experimentar con alguien que no le atrae. Respetar una orientación no exige compartirla. Pero sí implica dejar de asumir que un hombre bisexual es menos masculino, que está confundido o que en realidad es gay y no lo acepta.
Bisexual no significa disponible para los dos
Que Daniel pueda sentir atracción por más de un género no significa que Laura y Andrés le vayan a gustar por igual. Podría sentir más química con uno, necesitar tiempos diferentes o descubrir que la experiencia no es para él.
Su bisexualidad no es una garantía de compatibilidad con una pareja completa.
Por eso, antes de buscar un “dragón”, conviene preguntarse: ¿queremos conocer a una persona o encontrar a alguien que encaje perfectamente en un guion que ya escribimos?
Desear un trío no tiene nada de malo. Buscar una relación entre tres tampoco. Lo que importa es que todos puedan expresar sus deseos, negociar los acuerdos y cambiar de opinión. Incluso en algo casual, el respeto no es opcional.
Podemos divertirnos con los nombres, identificarnos con ellos o no usarlos. Pero detrás del unicornio y del dragón hay personas con preferencias, límites y sentimientos.
La fantasía puede ser de una pareja. La experiencia tiene que ser de todos.

