Tu pareja sale a su primera cita y se olvida de cómo despedirse de ti

Abrir una relación trae muchas conversaciones incómodas, pero también situaciones extrañas que nadie te explica. Una de ellas es la primera vez que tu pareja sale a una cita con otra persona.

Curiosamente, el momento más raro no suele ser durante la cita. Suele ser antes.

De repente, una persona que te besa todos los días, te dice “te amo”, te abraza al salir de casa o te manda mensajes cariñosos, parece no saber qué hacer consigo mismo.

¿Me da un beso o no?

¿Le digo que la quiero o mejor no?

¿Actúo normal o eso sería irrespetuoso?

¿Y si parece que estoy demasiado emocionado por irme?

Muchos experimentan una especie de cortocircuito emocional. No porque estén haciendo algo malo, sino porque están entrando en un territorio completamente nuevo. A veces aparece culpa. Otras veces son nervios. Y muchas veces ni siquiera saben exactamente qué están sintiendo.

Es curioso ver cómo una persona que estaba completamente segura de abrir la relación de repente no sabe cómo despedirse de su pareja.

En mi caso, noté algo parecido. Había cierta incomodidad, como si no supiera cuál era el protocolo correcto para ese momento.

Decidí no convertirlo en un interrogatorio.

No le pregunté qué le pasaba.

No le pedí explicaciones.

No le hice una escena.

Simplemente le di un besito en los labios, como siempre, y lo traté exactamente igual que cualquier otro día.

Prácticamente lo hice sentir como si fuera a una reunión con amigos.

Después de todo, nuestro acuerdo era sencillo: ya me contaría más tarde si la chica le había gustado o no y creo que eso ayudó más de lo que imaginamos.

Porque cuando alguien está viviendo algo nuevo, a veces no necesita más presión. Ya bastante tiene con las emociones que está tratando de entender.

Muchas personas creen que la apertura de una relación se pone a prueba durante el sexo con otras personas.

Yo creo que una prueba igual de importante ocurre en esos pequeños momentos cotidianos.

La despedida.

El regreso a casa.

El primer mensaje después de la cita.

Los detalles aparentemente insignificantes.

Porque es ahí donde ambos descubren si realmente pueden integrar nuevas experiencias sin dejar de cuidar la conexión que ya tienen.

Y sí, es posible que tu pareja se comporte raro la primera vez.

Es posible que esté nervioso.

Es posible que actúe como un adolescente antes de su primera cita.

Y también es posible que tú te sorprendas estando mucho más tranquila de lo que imaginabas.

Al final, abrir una relación no significa dejar de ser pareja.

A veces significa exactamente lo contrario: aprender a seguir eligiéndose incluso cuando la vida se vuelve un poco más compleja.

Anterior
Anterior

¿De qué hablar en una primera cita swinger? El arte de crear química sin arruinar el ambiente

Siguiente
Siguiente

Entenderte no siempre significa cuidarte