Hay exes que no regresan… evolucionan

Durante mucho tiempo nos enseñaron que un(a) ex solo podía ocupar dos lugares:
o desaparece de tu vida…
o vuelve para complicártela.

Pero en relaciones no monógamas, y honestamente también en la vida real cuando maduras emocionalmente, existe una tercera opción:

el ex que deja de ser historia… y se convierte en un vínculo vivo. En términos de poliamor lo llamamos Anchor friendship with erotic potential

Mi ex novia, Valeria, es uno de esos casos.

Ya no somos pareja.
No hay promesas.
No hay reclamos.
No hay conversaciones ambiguas de “¿qué somos ahora?”

Ella tiene su pareja.

Yo tengo mis vínculos.
Y curiosamente… lejos de incomodarnos, nos interesa genuinamente la vida amorosa de la otra.

Eso, por cierto, dice mucho más de la evolución emocional de dos personas que cualquier discurso bonito sobre poliamor.

Hace poco empezó a escribirme con ese tono juguetón que una reconoce enseguida.
Memes.
Bromas.
Dobles sentidos.

Y entre chiste y chiste me dice que quiere ir conmigo a un club swinger…

Pero no viene sola.

Quiere llevar a una amiga.

Y aquí es donde mi sistema nervioso dijo:

“Ajá… interesante.”

Porque sí… su amiga es hermosa.
De esas mujeres que no necesitan llamar la atención porque la atención simplemente las sigue.

Sexy.
Segura.
Natural.

Y lo mejor de todo…

Nunca ha ido a un club así.

Nosotras sí.

Nosotras ya conocemos esa mezcla entre adrenalina, códigos no hablados, miradas largas, risas nerviosas, el juego de la anticipación… esa energía difícil de explicar si nunca la has vivido.

Y ahora resulta que mi ex y yo podríamos estar acompañando a alguien nueva en esa experiencia.

Si te soy honesta…

Entre bromas me están calentando.

No necesariamente por lo sexual.

Eso es lo fácil.

Me calienta algo mucho más interesante:

darme cuenta de que puedo desear a una ex desde el presente… no desde la nostalgia.

Sin necesidad de recuperarla.
Sin necesidad de competir.
Sin necesidad de preguntarme si todavía me escoge.

Solo desde el deseo.
Desde la complicidad.
Desde la confianza.

Y ahí fue donde entendí algo:

La verdadera prueba con un ex no es volver a acostarte con esa persona…
es comprobar que ya no necesitas que te elija para seguir deseándola.

Y honestamente…

Eso también es libertad.

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