“Don’t Ask, Don’t Tell”: ¿un acuerdo válido o una forma de evitar conversaciones difíciles?

Dentro de la no monogamia ética existe un acuerdo que genera opiniones muy divididas:

Don’t Ask, Don’t Tell (DADT).

En pocas palabras, significa que las personas aceptan que existen otras relaciones, pero prefieren no hablar de ellas.

Para algunas parejas funciona.

Para otras, termina convirtiéndose en una bomba de tiempo.

El problema no es el acuerdo

Muchas personas critican el DADT como si fuera, por definición, poco ético.

Yo no lo veo así.

Un acuerdo libremente elegido por dos adultos puede ser perfectamente ético.

El problema aparece cuando deja de ser una elección y se convierte en una forma de evitar conversaciones incómodas.

¿Privacidad… o evasión?

Hay personas que realmente viven mejor sin conocer detalles de las otras relaciones.

Y eso es completamente válido.

Pero también hay quienes utilizan el DADT para no enfrentar sus propios miedos.

No quieren hablar de celos.

No quieren negociar límites.

No quieren escuchar preguntas difíciles.

En esos casos, el acuerdo no está protegiendo la relación.

Está protegiendo la incomodidad.

¿Funciona a largo plazo?

Depende.

Si ambas personas desean genuinamente ese nivel de privacidad, puede funcionar durante muchos años.

Pero si una necesita información para sentirse segura y la otra impone el silencio, el DADT deja de ser un acuerdo equilibrado.

Uno obtiene tranquilidad.

El otro aprende a tragarse sus dudas.

El error más común

Muchas personas creen que existen solo dos opciones:

  • Contarlo absolutamente todo.

  • No contar absolutamente nada.

En realidad hay un enorme punto intermedio.

Puedes mantener la privacidad sobre detalles íntimos y, al mismo tiempo, compartir la información que realmente afecta a la relación.

La transparencia no exige un informe completo después de cada cita.

Solo exige que nadie tenga que vivir una mentira.

Mi postura

No creo que el DADT sea bueno ni malo por sí mismo.

Creo que la pregunta importante es otra.

¿Elegimos este acuerdo porque realmente nos hace bien… o porque nos evita conversaciones que no sabemos cómo tener?

La respuesta puede decir mucho más sobre la salud de una relación que el acuerdo en sí.

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La honestidad no consiste solo en no mentir. También consiste en soportar la incomodidad de decir la verdad.

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Muchas veces confundimos igualdad con equidad en nuestros acuerdos.