La madrastra de mi hijo no compite conmigo

Hoy es Día de las Madres… y mi hijo está celebrando con su madrastra.

Y no, no siento celos.

No siento amenaza.
No siento que me están quitando nada.

Siento alegría.

Alegría de saber que mi hijo tiene dos mujeres que lo aman, lo cuidan y quieren verlo crecer.

Esto no es poliamor.
No es una relación abierta.
No es una dinámica romántica entre adultos.

Es simplemente el resultado de un divorcio, de acuerdos maduros… y de adultos que entendieron algo importante:

El amor no siempre tiene que funcionar desde la exclusividad.

Durante mucho tiempo la sociedad nos enseñó que los roles afectivos son territorios privados.

“Esta es la mamá.”
“Este es el papá.”
“Esta es la nueva pareja.”
Y cada quien en su esquina, cuidando su título como si fuera una propiedad.

Pero los niños no entienden de territorios.
Entienden de presencia.
De consistencia.
De quién aparece.
De quién escucha.
De quién abraza.
De quién cumple.

Mi hijo no ama menos a su mamá porque quiera a su madrastra.

Igual que no ama menos a su padre cuando necesita de mí.

El amor sano no divide.
Multiplica.

Y aunque esto no sea poliamor, sí creo que le está enseñando algo que muchas personas adultas todavía están tratando de aprender:

Que recibir amor de más de una persona no es traición.
No es confusión.
No es deslealtad.

A veces… simplemente es abundancia emocional.

Y honestamente, si mi hijo crece entendiendo eso, ya siento que estamos haciendo algo muy bien.

Anterior
Anterior

Cuando tu deseo incomoda: no es que seas “demasiado”, es que no sabes modular (todavía)

Siguiente
Siguiente

Hay exes que no regresan… evolucionan