No, la infidelidad y el amor no tienen nada que ver

Sé que esta frase puede incomodar.
Sobre todo a quienes crecieron creyendo que “si alguien te ama, jamás te haría daño.”

Suena bonito.
También es una fantasía.

La realidad es bastante más incómoda.

Hay personas que sí aman… y aun así mienten.
Sí extrañan… y aun así esconden mensajes.
Sí disfrutan tu compañía, tu cuerpo, tu presencia, tu familia, tu apoyo… y aun así toman decisiones que saben perfectamente que podrían destruirte.

¿Eso significa que no sentían nada?

No necesariamente.

Significa algo mucho más importante:

Amar a alguien no es lo mismo que tener la madurez para sostener ese amor.

La infidelidad rara vez empieza en una cama.
Empieza mucho antes.

Empieza en conversaciones que no se tuvieron.
En necesidades que no se expresaron.
En inseguridades que buscaron validación afuera.
En impulsos que se justificaron con frases como:

“Solo estaba hablando…”
“No quería hacerte daño…”
“No pensé que llegaría tan lejos…”
“No quería perderte…”

Traducido al español real:

No quise enfrentar la incomodidad de decir la verdad.

Y ahí está el punto.

La infidelidad no siempre habla de falta de amor.
Pero casi siempre habla de:

— falta de honestidad
— falta de autocontrol
— falta de comunicación
— falta de responsabilidad emocional
— y, seamos honestos… bastante ego.

Por eso, desde mi mirada dentro del Ethical Non-Monogamy, siempre me parece curioso cuando alguien cree que la monogamia garantiza seguridad.

No.

La exclusividad no crea seguridad.

La verdad crea seguridad.
Los acuerdos crean seguridad.
La transparencia crea seguridad.
La capacidad de tener conversaciones incómodas… crea seguridad.

Puedes dormir con una sola persona y vivir rodeado de mentiras.

O puedes amar a varias personas… y vivir en completa honestidad.

Así que no…

No me engañaste porque dejaste de amarme.
Me engañaste porque, en ese momento, tu comodidad fue más importante que mi dignidad.

Y eso…
no es falta de amor.

Es falta de integridad.

Anterior
Anterior

No es mi pareja. No es casual. Es mi ToyBoy… y eso también puede durar toda una vida.

Siguiente
Siguiente

Cuando la química viene disfrazada de debate