No faltan buenas parejas. Estás buscando en el ecosistema equivocado
Cada cierto tiempo escucho la misma frase:
“Ya no quedan hombres buenos.”
O su versión masculina:
“Ya no quedan mujeres que valgan la pena.”
¿Y si el problema no fuera la oferta, sino el lugar donde estás buscando?
Imagina que quieres encontrar peces de agua dulce, pero llevas años pescando en el mar. ¿Concluirías que los peces no existen? ¿O aceptarías que estás en el lugar equivocado?
Con las relaciones ocurre exactamente lo mismo.
Muchas personas buscan pareja exclusivamente en aplicaciones de citas, bares o discotecas. No porque esos lugares sean “malos”, sino porque son los más fáciles y rápidos. El problema es que también concentran a una enorme cantidad de personas con objetivos muy diferentes: validación, sexo casual, entretenimiento, ego, curiosidad o simplemente aburrimiento.
Después de decenas de malas experiencias, la conclusión suele ser:
“Todos son iguales.”
No.
Todos los que estás encontrando se parecen porque sigues entrando al mismo ecosistema.
Si buscas una persona apasionada por el arte, ¿por qué no frecuentas galerías, talleres o museos?
Si valoras la actividad física, ¿por qué no pruebas senderismo, escalada o un club deportivo?
Si disfrutas las conversaciones profundas, ¿por qué no asistes a conferencias, clubes de lectura o cursos?
Las personas solemos organizarnos alrededor de nuestros intereses. Ahí ya existe un filtro natural.
Ahora bien, tampoco idealicemos esos espacios.
No porque alguien esté en una clase de cerámica significa que será emocionalmente disponible.
No porque alguien vaya a un club de lectura será honesto.
No porque conozcas a alguien “en la vida real” dejará de tener traumas o conductas manipuladoras.
Los filtros siguen siendo necesarios.
La diferencia es que empiezas con una mayor probabilidad de compartir valores, estilo de vida o intereses.
Hay otro punto que me parece importante.
Muchas personas culpan al algoritmo de las aplicaciones cuando, en realidad, también están tomando decisiones impulsadas únicamente por la atracción física.
La belleza puede abrir una conversación.
Nunca debería cerrar una evaluación.
Las relaciones más sanas que conozco nacen cuando la curiosidad supera a la apariencia.
Así que, antes de decir que “ya no queda nadie”, hazte una pregunta mucho más incómoda:
¿Estoy buscando a mi tipo de persona… o simplemente en el lugar más cómodo para buscar?
A veces no necesitas cambiar tus estándares.
Necesitas cambiar de escenario.